LA DÉCIMA EN EL CARIBE UNA POESÍA CON TODAS LAS DE LA LEY

LA DÉCIMA EN EL CARIBE UNA POESÍA CON TODAS LAS DE LA LEY

Mery Suescún Mendoza*

RESUMEN

Este artículo se constituye en una defensa del valor estético de la décima, reconociendo su contribución al proceso histórico de la literatura hispanoamericana. Se hace un breve recorrido desde sus orígenes, pasando por su intervalo de folclorización, hasta llegar a su máxima importancia dentro de la tradición oral, como elemento fundamental de la identidad cultural en la mayoría de los países de habla hispana. Con esto se busca concientizar a las personas e instituciones privadas y oficiales, que organizan eventos y festivales, sobre la urgente necesidad de tomar medidas para enseñarla y multiplicarla mediante la apertura de espacios en dichos eventos y difundirla, para reconocerle el valor que se merece y liberarla del estigma de subvaloración en que se ha debatido.

PALABRAS CLAVES:Décima, folclorización, tradición oral, identidad, festivales, literatura hispanoamericana

ABSTRACT

This article constitutes a defense of the aesthetic value of the tenth, recognizing its contribution to the historical process of Latin American literature. A brief journey from its origins, through its interval folklorization, reaching its maximum importance in the oral tradition as a fundamental element of cultural identity in most spanish speaking countries. This seeks to raise awareness among individuals and private and official institutions, which organized parades on the urgent need for action to teach it and to multiply by opening it spaces in these events and disseminate it to recognize the value it deserves and release them from the stigma of undervaluation that has been debated.

KEYWORDS: Tenth, folklorization, oral tradition, idiosyncrasy,festivals,Latin American literature.

Actualmente se maneja en muchos círculos de la costa Caribe y Colombia en general, una mezcla de conceptos que, aunque independientes y lejanos, tienen algo en común: Se considera de forma casi general que la décima está desapareciendo, que se extingue paulatinamente. Muchos investigadores caribeños, conocedores de este folclor durante décadas como Manuel Zapata Olivella, Benjamín  PucheVilladiego, Guillermo Valencia Salgado, Roberto Yances Torres, Julio César Daza, por mencionar algunos, han sido enamorados de nuestro folclor y han incluido estudios sobre la décima, muy enfocados hacia su presencia en la tradición; pero poco han abordado el aspecto de cultores de la décima, que no la ejercen como manifestación folclórica sino literaria, que se sigue produciendo, aunque en comparación con épocas pasadas (lejanas y cercanas), haya bajado estruendosamente el cultivo de esta poesía popular. Esta poca atención a los cultores de la décima ha llevado a que este género poético haya ido desapareciendo de muchos festivales en cuyo marco se incluían muestras de décimas o concursos reglamentados. Además, se ha evaporado la vieja costumbre que existía, especialmente en el Caribe Colombiano, de alegrar el ambiente en cualquier cantina durante celebraciones patronales, corralejas, entre otros eventos populares donde, al calor de los tragos, espontáneamente los campesinos entonaban bellos cantos en décimas. De todas formas, es necesario analizar algunos factores que pueden conducir a explicar la baja presencia de la décima en el folclor, como una muerte o un cambio de escenario, lucha por su valoración hacia el lugar que le corresponde dentro de la poesía; por tanto se hace necesario mirar su origen, su llegada, y como dice el poeta Cubano Virgilio López Lemus , "su folclorización o criollización", su presencia en la literatura y su estado actual en nues- tra región, teniendo en cuenta que cada aspecto contiene una gran profundidad a la que no pretendo llegar con este trabajo. Sin lugar a dudas, la décima está en nuestras raíces; pero ha vivido y florecido con un valor peyorativo que ha tenido y tiene dolientes, personas que luchan con amor por ella, que desean mantenerla viva en el folclor ya no como algo subvalorado sino como lo que es: la reina de la tradición oral, y como reina reclama respeto y valoración.

La décima tiene sus orígenes en la Alta Edad Media, en la literatura culta, y tuvo gran difusión en los cantos populares; inicialmente llamada copla real, era utilizada para alegrar las navidades en los Siglos XV y XVI cuando se amenizaban reuniones en los palacios y se utilizaron estas composiciones en verso para muchas producciones líricas de la época. Posteriormente, en el Siglo XVIII, Vicente Espinel, nacido en Ronda España, quién además fuera músico muy creativo que agregó la quinta cuerda a la guitarra, creó la estructura que hoy se conoce de diez versos octosílabos con rima consonante.

La estructura de la décima consiste en 10 versos octosílabos de rima consonante, entrelazados el primero con el cuarto y el quinto, el segundo con el tercero, el sexto con el séptimo y el décimo y el octavo con el noveno;

La decima es la poesía   ---------------A

más completa de este mundo-----------B

tiene el sentido profundo----------------B

de estética melancolía--------------------A

en copla real se hacía,--------------------A

luego Vicente Espinel -------------------C

un poeta de alto nivel --------------------C

de mil quinientos cincuenta--------------D

armó lo que hoy representa--------------D

la estrofa más pura y fiel-----------------C

 

Rimamos el primer verso
con cuarto y quinto elegante
el dos con tres al instante
dan ajuste sin esfuerzo
el seis y el siete lo anexo
con el diez a la medida
y ocho con nueve enseguida
cuadran la estrofa precisa
así se obtiene sin prisa
una decima cumplida.

(Mery  Suescún).

Esta es la estructura que diseñó Vicente Espinel luego de que habían alcanzado a existir más de veinticinco estilos de coplas reales, altamente utilizadas por poetas cultos de la época como lo cuenta  Jesús Orta Ruíz (1987), en su libro "Décima y Folclor".

Veinticinco modalidades posibles contamos en la copla real española. De las cuales diecinueve se localizan en el antiguo Cancionero de Fouché Delbosc…entre los cultivadores experimentales de esta estrofa -poetas cultos-, según cuenta el referido cancionero figuran Fray Iñigo Mendoza, Juan Álvarez Gato, Juan de Mena, Hernán Mexía, Juan Padilla, el Bachiller Jiménez, Gómez Manrique, Jorge Manrique, Soria y el marqués de Santillana.(pág. 7).

De esta forma vamos notando el verdadero origen culto de la décima, que, aunque evoluciona de la copla real, la cual era utilizada para amenizar navidades y eventos reales y religiosos, fue primeramente ejercida por una gran variedad de personas ilustres, luego fue utilizada en el teatro, se popularizó y se mezcló en el pueblo viniendo a América donde sufre un proceso de germinación en los campos, que aunque la convierte en parte de la tradición de la mayoría de los países de habla hispana no deja de ser cultivada por grandes poetas dentro de sus producciones literarias. El mismo Jesús Orta Ruíz señala algo sobre la llegada y penetración de la décima en el pueblo y el campo latinoamericano.

En el siglo XVII, como hemos visto, ya la décima se había impuesto en el teatro español…la décima española, cuyos maestros veteranos, los andaluces Juan Mal de Lara y Vicente Espinel, nació con una indiscutible etiqueta andaluza…y andaluces fueron nuestros primeros pobladores Europeos…Sevilla y Cádiz constituyeron durante mucho tiempo nuestro mercado exclusivo….si de allá nos llegaron los alarifes, ¿por qué no habría de llegarnos, por esa misma vía, una estrofa que ya era de dominio popular en Andalucía… La decima en España era un vehículo expresivo popular, fue el molde en que se escribieron, cantaron e improvisaron los nuevos temas de la colectividad latinoamericana (pág. 26).

Ldiaron en este punto
mis males con su porfía
la vana esperanza mía
me dejó medio difunto,
no vivo como solía
ni muerto porque no vivo,
más peno porque demuestra
la letra que a voz escribo,
yo triste de voz, cautivo
de la pena mía y vuestra.

Juan de Mena

Juan, estoy maravillado de
tu pena y tu tormento,
porque un triste pensamiento
de veras enamorado
sojuzga en entendimiento,
sino en verte que tu dolor
tan alto te levantó
que según tu has con amor
yo pienso que no aceptó
quien te hizo, Juan, pastor.

Jorge Montemayor

Cabe resaltar que cada investigador tiene un enfoque particular y que, de igual forma en el aspecto folclórico, se podría hacer un extenso trabajo sólo analizando los estudios realizados por reconocidos investigadores que, aunque rindan mucha información y de mucha importancia, siempre van a existir inconsistencias; porque la fuente oral que desde la colonia pudo contar con libros y presencia de poetas que llegaron a nuestro territorio, hoy está bastante basada en la memoria oral, y los viejos que más aportaban se han ido muriendo.

La décima es uno de los componentes básicos de la identidad de los pueblos del Caribe Colombiano; desde siglos anteriores, los campesinos, acostumbrados a salir los domingos al pueblo o a disfrutar en festivales o fiestas patronales, entonaban décimas para desahogar sus emociones, expresar inconformidades, hacer reír o simplemente por el deseo de alegrar el ambiente donde eran, en la mayoría de los casos, premiados con aguardiente. Igualmente, se asumió la costumbre de llamar a los poetas decimeros para que cantaran en festividades donde se les retribuía con licor; lo que poco a poco fue contribuyendo a la concepción del bajo valor de la décima, y ésta ha sido vista con ojos degradantes que ubican al poeta decimero en una posición inferior a ejecutores de cualquier otro tipo de poesía, sucediendo que, aún hoy en día, se dan casos de eventos poéticos donde los demás poetas son hospedados y alimentados en condiciones honrosas, mientras que el poeta decimero es discriminado sin ningún reparo tanto en el trato personal como económico. Del libro La décima en Colombia (2002,5) del escritor Cordobés Roberto Yances Torres traigo el siguiente testimonio.

"cuando la música callaba (pausaba o concluía), los compositores criollos empezaban duelos decimeros con su tonada habitual mientras el público asentía dando palmadas que ayudaban a marcar el compás a los poetas".

Orlando Fals Borda. Testimonio-
historia Doble de la Costa.

A medida que iba pasando el tiempo, más o menos desde unos treinta años hacia acá, se fue adoptando la costumbre de premiar a los decimeros que ganaban las contiendas que ejecutaban en las esquinas de las plazas o en las tarimas en festivales y fiestas patronales; pero, igualmente, con cifras irrisorias y subvaloradas frente a las demás presentaciones. Poco a poco fueron apareciendo decimeros en tarima con preparación académica, revelándose contra este trato denigrante que los decimeros estaban asumiendo como ultraje; es así como el decimero, abogado litigante Alejandro Martelo Escobar, natural de San Joaquín Bolívar, se autoproclamó "el defensor de los decimeros" y emprendió una lucha por la valoración de estos poetas que muchos apoyaron y se propusieron dejar de cantar gratis o por trago para ir limpiando la imagen denigrante que ha atropellado la décima.

Yo soy el abanderado de todos los decimeros y no acepto ni tolero
que alguno sea irrespetado
y mucho menos explotado por dos o tres pelagatos que pasando de avivatos ponen a cantar los poetas para chuparse la teta
que consiguen cada rato.

Alejandro Martelo Eescobar

Es oportuno citar unas décimas que improvisé en un evento donde nos ofrecieron $50.000 y a la hora de retornar a casa se nos negó el aporte ofrecido.

El sentir del decimero es
sublime y doloroso tiene
un arte tan valioso
y no merece dinero
es el poeta verdadero
que hurgando en su corazón
plasma de su inspiración
obras de poca abundancia
y no le dan importancia
a esa gran presentación

Pa la decima no hay plata
es la hija de menos mae´
el decimero la trae
su idiosincrasia relata
y después se le maltrata
con actitud limosnera
formando una pelotera
pa arrancarle algo a la junta
brotando aquí la pregunta
¡oh decima qué te espera?

Mery Suescún

El área cultural del Banco de la República en Montería patrocinó el viaje a Puerto Rico y Estados Unidos de los decimeros Rafael Pérez López y Gabriel Segura, quienes pudieron llevar una muestra del movimiento de la décima en Colombia e intercambiar ideas y variedades entre un país y otro.

Con un esfuerzo infinito y la colaboración de amigos, el decimero y licenciado Ricardo Olea Hernández estuvo en el 2007 en Las Tunas (Cuba) en una jornada de décimas donde dejó muy en alto el cultivo de la décima en el Departamento de Córdoba y el país en general.

En los años 2008 y 2009 me fueron enviadas invitaciones de  la  Fiesta Cucalambeana de la décima en Cuba, de las cuáles conservo las cartas como prueba; pero mi escasez de recursos y la falta de apoyo me impidieron viajar no sólo a este evento sino a uno en Caracas y otro en Lima de donde me han llamado, así como de muchos otros, entre los que cuento algunos que, aunque son en la misma Costa Atlántica, no he podido asistir por falta de recursos; puesto que muchas veces se prefiere patrocinar cualquier otra representación en distintas expresiones artísticas menos en décimas; eso sin detallar actitudes desobligantes que van desde uno que otro organizador de evento que considera que $300.000 es mucha plata para un decimero hasta escuchar que se le dice, para justificar exclusiones de eventos poéticos , que él  no es un poeta  si no  un decimero.

Roberto Yances Torres, en su libro "La décima en Colombia" (2002,7) manifiesta la anécdota vivida en el proceso de legalización para la publicación de su libro.

Escribí al instituto de cultura y turismo de la capital del país y su respuesta me dejó pero, tal vez porque no les expliqué bien: "en relación a la segunda parte de su carta no nos queda muy claro lo que usted se refiere al decirnos estudio sobre la décima en Colombia, seguramente en el departamento  administrativo  de planeación podrán colaborarte si se trata de la carrera décima en Bogotá". (pág. 11)

Aunque maltratada y subvalorada, la décima ha sido la reina de la tradición oral en la Costa Caribe Colombiana, casi todos los pueblos y ciudades de esta región tenían como máximo espectáculo las contiendas decimeras, por largo tiempo el pueblo ha vibrado, tomado, amado y soñado con los dejos lastimeros de estos señores que sólo con el eco de su voz entonan bellos versos y contagian el ambiente con ese amor a la tierra madre que nos vio nacer y sabe de nuestra pasión por ella y por todo lo que nos ha rodeado desde nuestra llegada a este mundo.

El departamento de Córdoba tiene varias características que lo diferencian de los demás, es el único que sólo hasta hace 4 años empezó a incluir la modalidad de repentismo en sus concursos de décimas; pues su tradición era netamente de escritura y canto y sus poetas no habían vivido un crecimiento dentro de las improvisaciones;  además,  en Córdoba  y  más específicamente en la región del bajo Sinú, se acostumbraba hacer una clasificación de la décima por temáticas, y se habla de décimas de argumento, que son las que tratan sobre algún problema o una situación sería; décimas de ocurrencia que son décimas netamente picarescas y con alto contenido humorístico; décimas románticas, que son las que hablan de amor. Otra particularidad que contiene este sector es que sus décimas por lo general eran sólo glosadas; o sea la décima que tiene una cuarteta de versos que sirven de guía a cuatro estrofas que deben terminar cada una en orden en cada uno de los versos de la cuarteta.

En la población de Sabananueva, algunos juglares cantan décimas de gran contenido; en el libro "la décima en Colombia", encontramos una importante muestra de décimas que, se presume, han pasado de generación en generación y posiblemente son de origen español.

En el libro Dominga Petro, maestra de Nueva Estrella (Córdoba), natural de Sabananueva, canta estas décimas glosadas de la tradición oral. (2002 - 62)

Esta noche es noche buena
noche de no dormir
que ya María está de parto
y a las doce ha de parir.

En el portal de Belén en
la casa de caney entre
la mula y el buey
nació el niño Emmanuel,
ahí hicieron para bien
los tres reyes de la reina
dominaron la estrella
con muchísima alegría
víspera de pascua floría
esta noche es noche buena.

Córdoba fue progresando en ese aspecto y poetas como Ricardo Olea, Mery Suescun y Pedronel Rodríguez cantaban en repentismo; lo que facilitaba sus participaciones en lugares fuera del Departamento donde es básico el repentismo en los concursos, sumado esto a las llegadas de decimeros improvisadores de otras regiones hasta los festivales cordobeses; lo que obligó a incluir segmentos de improvisaciones en las presentaciones decimeras de nuestras fiestas.

En el resto de la Costa Atlántica, las modalidades son las que se ejecutan en la mayoría de los países, entre las que sobresalen, el pié forzado, pié pisado, dos con dos, déci mas sueltas o libres, seguidilla, piqueria, decima esdrújula y décima en retruécano. También se usa en el argot decimero abarcar todo un tema en una sola estrofa a la que le llamamos "tachuela".

El Festival Vallenato en Valledupar también incluyó desde hace algunos años una parte en décimas dentro del concurso de piqueria vallenata, donde los contendores deben tener algunas habilidades como decimeros para poder enfrentar el concurso.

Durante todo este florecimiento sobresalían en toda la costa, era tan nutrida la presencia de la décima que se dificulta señalar la totalidad de pueblos que incluían décimas en sus festividades; entre los más sobresalientes tenemos: San Pelayo , Sabananueva, San Onofre, Galeras, Ovejas, San Jacinto, Arjona, San Juan Nepomuceno, Malambo, Campo de la Cruz, Guacamayal, San Juan del Cesar, Villanueva, entre otros. Cabe resaltar que la mayoría de las poblaciones que tenían en cuenta la décima se han olvidado de ella y ésta ha ido desapareciendo de muchos escenarios.

Tradicionalmente se ha hecho una clasificación de  los decimeros en: decimero compositor, es aquel que sólo compone y cede sus obras para que otro las cante; decimero cantador, es aquel que sólo canta y no compone ni improvisa; decimero repentista, es el que compone sólo en encuentros de improvisadores; decimero completo, es el que compone, canta e improvisa. Entre los decimeros más sobresalientes, algunos ya fallecidos tenemos. Ignacio (el indio) Charrasquiel, Humberto Escorcia, Tomás Sambrano, Rafael Pérez López, Rafael Pérez García, Wascar Can- tero, Efraín Cantero, Norberto Pérez, José Antonio Petro, Juan Doria, Ricardo Olea, Mery Suescun, Alejandro Martelo, Alfredo Martelo, Gustavo Lara Sambrano, entre otros.

Pero, a la par que la décima ha ido siendo excluida de los festivales, los decimeros han ido muriendo, los viejos juglares se han ido poco a poco y la décima ha ido perdiendo exponentes, han ido llegando, cada vez más, juglares ilustrados que al igual que van dignificando la labor del decimero han emprendido una férrea lucha por la conservación de esta expresión que cada día más se ausenta de los festivales. En este último caso tenemos como ejemplo a los decimeros licenciados Ricardo Olea en Buenavista, Córdoba, y Alfredo Martelo en San Joaquín, Bolívar, quienes aprovechando su labor como docentes han logrado establecer verdaderos semilleros y formar decimeritos con todas las capacidades, de los cuales algunos han crecido y ya son jóvenes decimeros que se presentan en concursos en tarimas de la región.

A través de la experiencia en la lidia de este arte decimero he adquirido un conocimiento del ambiente, que me anima a manifestar de forma atrevida que el concurso organizado anualmente por la Asociación Encuentro de Decimeros en el corregimiento del mismo nombre y perteneciente al municipio de San Pelayo, es el único evento decimero que está encaminado a alimentar la vigencia y vitalidad de la décima en la tradición. En este concurso se compite en cinco modalidades para los adultos y tres modalidades para jóvenes y niños en tres días de duración del evento, donde concurren decimeros y niños de todos los lugares y que atrae masivamente a público de todos los rincones de Colombia. Además, esta Asociación destina una parte de los recursos para organizar talleres de décimas en algunas poblaciones del Sinú, dictados por los más sobresalientes decimeros con alguna remuneración económica.

Gustavo Lara Sambrano dice "la décima es una manifestación folclórica que se extingue", y esto en parte es cierto; pues la décima en los festivales está siendo reemplazada por el picop y otros ritmos, lo que sumado a la desaparición paulatina de los juglares parece ubicarla en estado de coma. Pero estos viejos juglares están siendo remplazados cada día más por decimeros ilustrados.

A título personal, he tenido la experiencia de disponerme a veces a regalar talleres de décimas sin ánimo de lucro para inyectarle vitalidad a este género poético; pero he notado que esto sólo agrava el estado denigrante en que se le ubica; pues en ocasiones hasta se me ha negado el espacio para ello. Igualmente, he pensado proponer la décima como estrategia pedagógica para endulzar algunos temas de materias como español, ciencias naturales y sociales, con el fin de que el niño disfrute aprendiendo los versos que contienen toda la información.

Sin embargo, y para contrastar la gran ignorancia que se comete al catalogar la decima peyorativamente y mantenerla aún el día de hoy tan estigmatizada, hay que señalar que, además de mostrarse como expresión folclórica, la décima nunca ha dejado de brillar en producciones de grandes luminarias de las letras hispánicas como José Martí, Nicolás Guillén, Rubén Darío, Rafael Pombo, Pedro Calderón de la Barca, entre muchos otros. Ade más, el contraste actual se vive, en el hecho de que son muchos los profesionales y escritores que sin ser decimeros de oficio, escriben en décimas y esto abunda cada día más. Personajes de la política, escritores, periodistas, doctores, etc., están escribiendo décimas para lo que cito alguna muestra:

Como la espuma sutil
con que el mar muere deshechoz
cuando roto el verde pecho
se desangra en el cantil
no servido, sí servil,
sirvo a tu orgullo no más,
y aunque la muerte me das,
ya me ganes o me pierdas,
sin saber que me recuerdas
no sé si me olvidarás.

Nicolás Guillén

Todo canto decimero tiene la
rima que pinto primero con
cuarto y quinto y segundo
con tercero
va el sexto de compañero
con el siete y con el diez
y, como la rima es
el motor que el verso mueve,
sigue el ocho con el nueve
para darle solidez.

Daniel Samper Pizano

A pesar de conocerte
de tiempos muy anteriores,
no estabas en mis amores
no te tenía presente,
algún beso no reciente
recuerdo, única señal,
un acto de pura amistad
se presentó años después
vino a moverle los pies
a mi amada soledad (2001, 13).

José Baltazar Mejía
"entre el amor y el desamor siento una décima.

Durante la construcción del "Museo Cultural del Caribe" llegó a Montería una comisión de antropólogos de las Universidades del Magdalena y del Atlántico, quienes adelantaban a través de un sondeo por las organizaciones de los festivales de más renombre y las áreas culturales, una selección de los decimeros que estarían formando parte del mostrario cultural que compondría el museo, seleccionando por el Departamento de Córdoba a Mer y Suescún y  a José Antonio Petro, quienes aparecen en los Biombos del museo junto a los seleccionados de otros departamentos de la Costa; lo que ha brindado una oportunidad a los múltiples turistas y personalidades que visitan diariamente el museo de conocer nuestra identidad a viva voz; pero esto no basta para sentir el valor y las necesidades de quienes cultivamos este arte.

Actualmente, son muchos los académicos que escriben décimas en la Costa Atlántica; pero en el caso de abarcar el país serían muchos más. Por citar algunos menciono al magister José Atuesta Mendiola, profesor de la Universidad del Cesar y especialista en la enseñanza de las ciencias naturales, quien recientemente lanzó su último libro de décimas titulado "La décima es como el río"; el profesor licenciado Luis Ramírez Suárez con su libro "Mi ciénaga vacía"; también tenemos al profesor Gregorio López, al arquitecto Evelio Daza y muchos otros entre los que se cuentan médicos, periodistas etc.

MI SANGRE VUELTA FOLCLOR

Cuando me encuentre enterrada mi voz se habrá de escuchar

porque dejo mi cantar y mi
dulzura regada. Quiero
  cantar fuertemente a mi
tierra, a la vida
a mi madre consentida
como un errante impotente.
Quiero amar fervientemente
mi cultura idolatrada
mi poesía tan impregnada
de folclor y mi cantar
pues no los podré aclamar cuando me encuentre enterrada.

Amo con tanto poder
esta expresión sin igual
amo cada festival
que también sabe a mujer
los cuidaré al perecer
recuérdenme al entonar
una décima un vaquear
un abrazo decimero
que en el sentir sabanero
mi voz se habrá de escuchar.

Me llevo el grito de monte
los rezos y la arriería
los cantos de Vaquería
bajo el trinar del sinsonte
el sonar al horizonte
del bullerengue al gritar
del porro su trompetear
el sublimar de un gaitero
si he muerto yo no me muero
porque dejo mi cantar.

Dejo mi alegre sonrisa
ofrendándola hoy estoy
por si mañana me voy
dejo mi canto en la brisa
mi verso que fraterniza
cualquier rencilla escuchada
dejo esta tierra abonada
a otra cantora en fulgor
mi sangre vuelta folclor
y mi dulzura regada.

Mery Suescún

En síntesis, quedan algunos puntos claros y abiertos para investigaciones más profundas: no cabe duda del origen culto de la décima y su continuidad dentro del ámbito literario en la pluma de muchos de los mejores poetas que sobresalieron en cada una de las etapas (llámese época, vanguardia, generación, movimiento, etc.) de la literatur a en la hist oria; además de su protagonismo en la constitución de nuestra identidad, del sentimiento de arraigo y sentimiento propio en la sangre y el corazón de los costeños, ella ha estado presente en los cultores que la producen sólo como expresión literaria que, dicho sea de paso, es décima, en la tarima, en un libro, en un pasquín, en una canción, de todas formas lo es, y vale; pero, también, está el hecho de que los juglares han ido muriendo, y la lucha por los semilleros cuenta con pocos patrocinadores y pocos seguidores sea cual sea el motivo; falta el oxígeno que la décima necesita para mantenerse totalmente viva en el folclor y cada día hace menos presencia; igualmente, los decimeros son cada día  más letrados y esto ha incrementado su valor económico a la hora de hacer una presentación, y los organizadores muchas veces no desean costear y la décima se está quedando en los recintos académicos, en los escritorios, en los ámbitos literarios y está abandonando la tarima.

No obstante, la décima no ha dejado ni dejará de ser parte de nuestra cultura, de nuestra independencia, de nuestras raíces, pues con ella nacimos y crecimos, y aunque sean pocos los que se decidan a subir a las tarimas, aunque sean pocos los organizadores que quieran pagar lo que ella vale o sentir lo que ella significa en la historia y la vida de todos, ella debe seguirse enseñando, se debe seguir luchando por su multiplicación y ya cada quien decidirá de qué manera la cultiva; lo importante es que germine.

En la revista "Cultura desde el oriente Cubano", en su edición del mes de julio del 2009, pág 5, el poeta Cubano Virgilio López Lemus escribe el artículo "La décima debe estudiarse en las Universidades", manifestando que "la décima se estudie en las universidades como La estrofa Nacional, lo que profundizaría en las raíces…sirve como puente natural entre los pueblos de Iberoamérica, y con su estudio en las universidades se lograría una mejor formación de las nuevas generaciones en el conocimiento de nuestra propia identidad…"

Considero que debe enseñarse en las escuelas, en todos los niveles de la educación e incluirla en las universidades, enfatizando en los futuros profesionales la mentalidad estimativa que se una a la lucha por su valoración; puesto que, aunque ella cada día se está acomodando más en la élite literaria desde donde brotó, se sigue estigmatizando y distanciando peyorativamente de las demás expresiones poéticas y se sigue catalogando de extinción lo que a la larga puede ser un cambio de escenario sin que se desconozca la necesidad de seguirla enseñando y cultivando.

BIBLIOGRAFÍA

GARCÍA GURIDI, Juan Carlos (2002). "Salvar la décima" premio de crítica "Adolfo Melendez Alberdi. Las Tunas-Cuba: Editorial Sanlope.

YANCES TORRES, Roberto (2002). " La décima en Colombia". Montería: Edi- ciones Gobernación de Córdoba.

ORTA RUÍZ, Jesús (1980). " Décima y Folclor". Ediciones Unión, Unión de escritores y artistas de Cuba.

BALTAZAR MEJÍA, José (2001). " Entre el amor y el desamor siento una décima ".Cali: Ediciones Carcel Villahermosa.

GONZÁLEZ LOPEZ, Waldo (2006)."La décima sí o no". Las Tunas, Cuba: Editorial Sanlope.

PÉREZ LÓPEZ, Rafaél (2002). "Oda a la naturaleza". Montería: Ediciones Gobernación de Córdoba.

Métricas de artículo

Cargando métricas ...

Metrics powered by PLOS ALM

Enlaces refback

  • No hay ningún enlace refback.